Presencia en la propia vida.
Poder observar el amanecer o la puesta de Sol a fin de sentirnos conectados a algo más grande que nuestra humana y empobrecida visión del mundo que nos rodea, nos ayudaría a re-calibrar esos sufrimientos cotidianos que en ocasiones transforman el bello arte de ser uno mismo desde la calma, en el viaje del héroe que no puede desprenderse de la armadura oxidada porque ya forma parte de su piel. Sin duda, estar frente a algo eterno, que nos ha precedido y que nos sobrevivirá ayuda a nuestro inconsciente a recordarnos que nosotros los humanos, también formamos parte de ese "grandioso todo". El consuelo del instante presente. En general, tenemos la sensación y la creencia de que las experiencias del "Despertar" son aperturas y despegues hacia un territorio concreto y certero que nos borrará de un plumazo las desdichas del alma, convirtiendo la realidad absurda e...