Llevo una
temporada en la que me cuesta explicar mis experiencias con palabras. Puede parecer contradictorio pues normalmente suelo saber comunicar y ser entendida, sin embargo hay cosas que, por su aparente complejidad, no puedo entender desde el
razonamiento. Se me escapa!. Sin embargo, en su sencillez esencial, sí las puedo comprender a
través de mi percepción, mis sensaciones y mi intuición. O eso me parece a mí. Ayer miércoles tuve un día bastante movido primero con los deberías domésticos y luego con una reunión y presentación de proyecto por la tarde haciendo coaching a un empresario, así que decidí tomarme un tiempo para mi y compartirlo con un amigo cuyos oídos saben escuchar, se nos hizo las tantas aunque valió la alegría.
Vivir estas
circunstancias va reforzando mi intuición, en lo que no puedo ver y que está ahí de manera sutil, aunque y sin embargo Sí puedo sentirlas con claridad a través de mis
sueños, sensaciones y de esos pellizcos en el estómago que con frecuencia he dejado que pasen de largo. Todo eso me ha incentivado a tener muy presente la pregunta: ¿realmente necesito entender todo lo que está pasando a
mi alrededor?. La verdad es que no, no lo necesito aunque tenga la tendencia a creer que si.
La vida me ha
enseñado que la necesidad de razonar las cosas que siento, realmente no es más
que mi propio ego queriendo controlar y dominar las particularidades de mis
vivencias y experiencias. Así que ahora me dedico a mantener mi paz interior y
dejar que las cosas sean sin más, apenas me permito intervenir ni siquiera como observadora.
Me doy cuenta
de que, a pesar de ser una persona reflexiva que practica mucho la lógica
mental, para mí ahora es suficiente con aceptar y seguir adelante en la mayoría
de las circunstancias que vivo. Creo que los misterios de la vida deben
ser sentidos y aceptados desde la gratitud y no necesariamente tienen que ser
comprendidos. La vida que he vivido hasta ahora me ha ofrecido mucho por lo que
estar agradecida y siento que ese es mi camino ahora…agradecer y seguir.
Si lo complejo
es más complejo de lo que parece a primera vista y lo sencillo es más sencillo
de lo que aparenta, entonces ¿por qué insistimos tanto en complicar lo sencillo
en vez de simplificar lo complejo?
Quizá somos así los seres
humanos, poniendo trabas al sentir y dando rienda suelta a la resolución de lo
complejo por creer que de esa forma somos más eficientes.
No deseo que me
malinterpretes, ¡Ojo!, no estoy diciendo que debas hacer superficiales las cosas de
profunda importancia para ti, sino que puedas llegar a palpar la belleza de
cualquier cosa, objeto, emoción, relación o teoría, cuando la mires desde su
perspectiva más sencilla; es allí donde encontrarás lo que realmente es
importante para ti en tu vida en este instante. Lo esencial... como dice el libro del principito.
Te invito a que
dejes de escudriñar cada palabra, cada mirada, cada expresión, cada teoría,
cada detalle que hay en tu vida, te animo a que empieces a disfrutar y gozar de
todos esos detalles desde la elegancia de la sencillez, desde la humildad y
desde el cariño.
Puede ser que la
manera en la que has decidido vivir tu vida no te permita simplificar las cosas
con facilidad. Te entiendo, sin embargo, ahí reside un elemento muy complejo de la sencillez: mientras no
se convierta en un hábito, el arte de simplificar será algo complicado para ti. Hoy he leído un frase de esas de copia y pega que decía: " Si no sabes quitarte el traje del estress, no te lo pongas".
Si eres una
persona muy lógica o mental, quizás estos pasos te ayudarán a simplificar tus
circunstancias, tus creencias, tus emociones, tus relaciones personales, tu
trabajo y tu propia existencia.
1. Investiga lo que quieres simplificar: si no conoces bien lo que quieres
simplificar, difícilmente se convertirá en algo más simple. A la vez, mantén el enfoque en tu meta de hacer que las cosas sean más sencillas, si no, puedes
terminar complicando tu situación todavía más.
2. Busca la esencia (desde las tripas)en todo momento y en cada cosa: así
serás capaz de identificar el motivo real de lo que estás haciendo.
3. Organiza tus pensamientos: si no lo haces, tus teorías e ideas terminarán
pareciéndose a un plato de espaguetis y no habrá quien encuentre un principio
ni su final.
Entiende que no
todos te comprenderán ya que, para algunas personas, asumir como verdad algo
que sea muy sencillo les resultará sumamente complicado. Eso no implica que tú
estés equivocado, ni que te hayas expresado mal, sino que ellos aún no están
preparados para recibir lo que tú tienes que decirles desde la sencillez de lo
complejo. ¡No pasa nada, todo está bien así! ¡ Don´t worry!
Sigue adelante,
sé tú mismo, desprende tu luz desde la sencillez, sin sombras ni complicaciones
y verás cómo las situaciones más complejas pueden volverse claras y nítidas.
Encontrarás más permitiendo que las situaciones se acerquen a ti de forma natural, es obvio que las prisas no son buenas, así que calma, respira y sigue.
Pregúntate ¿qué
es lo que estás complicando innecesariamente para evadir enfrentarlo o
resolverlo?
Espero que te ayude y gracias por leerme.
Tus comentarios me hacen crecer.
Feliz jueves.
Mercedes

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