¿ Te ha pasado alguna vez que estando perfectamente conectado con el momento presente, de repente tu mente se va, como abducida por una energía extraña que te arrastra al pasado o te impulsa al futuro? A mi sí...y es que,  es posible que esa sea su naturaleza, evadirse, salirse de si misma y del momento presente para vagabundear por ahí, en tiempos muertos  o futuros todavía no realizables. 

Puede ser que a nuestra mente le guste jugar con nosotros y nos lleve de acá para allá solo por mero placer. ¡ A saber!

¿Hablamos de creencias?
Las creencias no son ni buenas ni malas, aunque es real que hay creencias que aumentan nuestras posibilidades de hacer lo que deseamos y otras que contra-restan esa energía vital y restringen la visión  de nosotros mismos. Creencias tenemos todos, básicamente porque una creencia es un conjunto de opiniones que tenemos sobre nosotros, los demás y sobre la vida. Estas opiniones es lo que “creemos” y hacemos de ello verdades tan firmes y absolutas que por ello una creencia puede lanzarte al estrellato o estrellarte de narices contra el suelo.


Una creencia da forma a un pensamiento, modifica nuestro estado de ánimo  en  optimista o todo lo contrario y esa emoción o emociones que sentimos apoyada y ratificada por la creencia hace que pasemos a la acción de una u otra manera.

Revisar nuestras creencias de vez en cuando de manera critica sin fustigar-nos por supuesto, es un ejercicio bastante saludable, el camino de mejora personal no está diseñado para flagelar-nos o castigarnos, sin embargo tampoco está para ponernos el traje de víctima y justificarnos para no hacer nada. 

Hay personas que son verdaderos auditores de su interior y de  sus creencias y se pasan el tiempo diciendo –sí, ya sé que esto es una creencia . – Ya sé que me sucede esto porque tengo esa creencia … 
Los “que” están muy bien, no lo juzgo, sin embargo yo plantearía el “como”, quiero decir como replanteo mi creencia restrictiva en otra que no lo sea.  Aquí algunas personas se pierden un poco, porque desconocen como se hace.

Pues es complicado y a la vez sencillo.

¿Recuerdas como he empezado este post? Vale, sube el ratón hasta el comienzo J

Hablaba de como la mente se va y nos arrastra a tiempos que no son los que toca ¿no?.

Nos guste o no, nuestra parte emocional  absorbe todos los acontecimientos que nos ocurren en la vida y le adjudica una etiqueta en forma de creencia , creamos una historia sobre lo que nos ha ocurrido y le damos el sentido que queremos darle; de ahí que cuando algo se repite en nuestra vida aunque haya pasado hace mucho tiempo la mente busca la información y dice – ¡ah! este acontecimiento  me suena, entonces voy a creer, pensar y sentir igual. 

Poco le importa a la mente si la persona que te ha recordado esa creencia sea la misma o no,  y por supuesto que la mente no tiene en cuenta ( porque no le interesa) recordarte que tú ya no eres la misma persona que antes que dio por buena esa creencia y se la comió con patatas.

La mente no tiene como objetivo estar presente, solo practicando el hábito de mantenerla aquí y ahora encontraremos como modificar una creencia.

Uno de los principios de la atención plena es: mantener la mente de principiante. ¿Qué quiere decir esto? Pues que cuando algo en la vida nos vuelve a sonar en vez de buscar en el viejo archivador para que nos diga de que manera debemos sentirnos y actuar, nos dejemos sorprender y le demos una oportunidad a esa situación o persona para que se manifieste  y así poder abrir la puerta al aquí y ahora.

Gracias por leerme.
 Como siempre, tú decides.




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