En ocasiones podemos sentir que nos faltan las fuerzas físicas ( energía) y emocionales (recursos) para seguir el camino que nos hemos trazado para materializar y dar vida a una meta o proyecto.


Aunque te parezca todo lo contrario, este sentimiento no es para nada un limite negativo, la buena noticia es que esta percepción de ti mismo surge para que te re-plantees si lo que estás haciendo para conseguir lo que te habías propuesto sigue estando alineado contigo mismo o ya no re-suena en ti...




Si permanecemos en el SER, los otros dos estados del ser humano; hacer y tener se vuelven aliados. Nos aportan deseo, pasión e ilusión en el día a día creando el hábito necesario que nos acerque allá a dónde nos dirigimos mientras que si invertimos el orden de este paradigma, haremos algo para tener dinero, popularidad, tiempo, libertad ( lo que sea) y así ser alguien y/o  felices. 

Un ejemplo muy socorrido; hacer régimen para adelgazar, sobre todo si se acerca el veranito...
¿Cuántas de vosotras y vosotros acudís a dietas de infarto con el objetivo de tener un cuerpazo al uso?
¿ Desde dónde os posiciona-is al emprender semejante meta?. Y sobre todo, ¿Cuánto tiempo os cuesta volver al principio?.

¿Nuestra mente se entiende así misma?  
¿Qué los auto-sabotajes y los obstáculos seguirán estando ahí para alejarnos cada vez más y más de nosotros mismos? probable-mente sí, sin embargo y desde mi experiencia, permanecer en el SER otorga una silenciosa y profunda  respuesta . Llámalo fe, confianza o como más te guste. Si esto no te sirve, recuerda que en aquello que no te enfocas se debilita, porque el cerebro  está diseñado para ahorrar energía y no le interesa todo aquello que no pueda automatizar. 


Cuando el camino no se siente igual a la meta es probable que sea porque  el motivo que te impulsó a empezar un proyecto del tipo que sea… ¡no es tú motivo! . Quizá quieres agradar a alguien , o quizás estés secuestrado por el personaje de la auto-exigencia 👽, o simplemente el motivo ya no es motivo suficiente y has de darle la vuelta a la tortilla. ¿Quién sabe?, pero si te das cuenta que ya has dejado de disfrutar haciendo lo que haces, que esa acción emprendida carece de ilusión y pasión, que te cuesta un mundo y que el nivel de compromiso personal va disminuyendo, es posible que tu motivación necesite SER revisada.

Y como es habitual en mí; te invito a que reflexiones la siguiente pregunta.
 ¿En quién me tengo que convertir para lograr  este objetivo?

Toma-te el tiempo que necesites y recuerda que la respuesta correcta siempre es  y será la que nazca en tu propio interior.
 Tú decides.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿ Nos hacemos un DAFO?

La noche oscura del Alma

Los 3 estados mentales ante un conflicto.