Historias de un paraguas de colores... Inés y Victoria.







Aquella mañana el sol  mostraba toda su majestuosidad brillando esplendido en lo más alto del cielo.




Inés se disponía como cada día a dar rienda suelta a sus pensamientos y reflexiones plasmándolos  en un word de trabajo. Los rayos del astro rey entraban sin permiso por la ventana de la habitación  iluminando toda la estancia por lo que no le quedaba más remedio que bajar la persiana  para poder ver correctamente la pantalla del portátil.

¿Sobre qué escribiré hoy?-- se preguntó --.Tras  unos segundos en blanco intentando tirar de registro mental a ver que se le ocurría, recordó la conversación mantenida ese fin de semana con  una de sus mejores amigas.



Cerró los ojos y visualizó la situación vivida  recreando en su mente todos los detalles, palabras y gestos dichos por Victoria.
Su amiga se  estaba curando  de las heridas que le  había dejado un divorcio repleto de idas y venidas por ambas partes. Cada vez que ella se alejaba, él hacia lo imposible por  retomar,seducir y  reconquistar-la  aunque después de conseguirlo se volvía a marchar,  así una y otra  vez hasta que Victoria estuvo preparada para decir hasta aquí hemos llegado,- ¡no va más!-

Tras dos copas de vino y unos montaditos para acompañar la bebida de los dioses,la energía liviana y desenfadada de la que estaban disfrutando se tornó densa y árida ...los  ojos de Inés se tornaron felinos  y un gesto de desconcierto se dibujó en su rostro,  no daba crédito a las palabras que brotaban de los labios de su amiga,le estaba haciendo participe de un secreto profundamente intimo que le costaba integrar sin sentirse mimetizada con ella.

Después del zarandeo emocional, Inés observó muy atenta cómo Victoria le relataba aquel secreto. Estaba serena, su voz sonaba aguda,  sin lagrimas en los ojos, ni mirada oscura...hablaba desde la aceptación como resultado de un auto-conocimiento profundo y consciente no solo de sí misma, sino incluyendo al otro como espejo y aprendizaje.

El viaje del ermitaño,interrumpió Inés.--no sé... más o menos. Bueno, explicame que es el viaje del ermitaño.


Cuenta la leyenda que en los ciclos de vida de cada uno de nosotros existe un tiempo en el que sentimos una llamada interior que nos hace buscar nuestra propia verdad, más allá de adquirir conocimiento mundano, se trata de encontrar la sabiduría interna como guía y luz  en el camino.
La figura del ermitaño sólo es un símbolo para hacernos entender que la soledad elegida no es penosa ni es para siempre, simplemente es un tiempo de recogimiento interior necesario hasta encontrar la verdad desnuda, la  de cada cual, y   una vez hallada las respuestas que se necesitan saber, el  entorno y el presente de cada uno cobra otro sentido, es una especie de un antes y un después de uno mismo.  

Me encanta!, te expresas  tan bien Inés!-- jajajaja gracias amiga, lo intento.

Me parece que se ha hecho un poco tarde, ¿te parece que nos vayamos a dormir y mañana seguimos?--Por supuesto Victoria, yo también me siento cansada...

Hasta mañana amiga. -- Buenas noches--












    


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